Rosa Ribas
Con la escritora de El Prat, el ‘Cuestionario K’ se llena de lápices, de música clásica y de pasta.
Rosa Ribas es zurda, escribe a lápiz y lleva tiempo empeñada en provocarnos, al menos, Cien momentos de pánico. Su último libro, en lo que ya podemos llamar “el año pasado”, fue Los viejos amores, pero ella se queda con el anterior, Peces abisales (ambos en Tusquets), donde el género negro deja paso a unas memorias literarias que se extienden entre El Prat de Llobregat y Fráncfort.
Nombre: Rosa Ribas Moliné.
¿Has tenido alguna vez un mote? No que yo sepa.
Un juguete de la infancia: Un osito de peluche. No me podía separar de él. Cuando estaba hecho una ruina, mis padres me dieron el cambiazo. Habían encontrado otro idéntico. Me dijeron que llevaron el osito al médico y volvió curado. La siguiente vez se murió y lo enterramos en la calle pegada a las vías, que estaba sin asfaltar. Tengo fotos con él, pero, como siempre lo abrazo, no se le ve la cara. Me gustaría recordarla.
Un libro propio: Peces abisales.
Un libro ajeno: Yo serví al rey de Inglaterra, de Bohumil Hrabal.
Un escritor: Serán dos. John Irving, que me hace feliz y Thomas Bernhard, que me hace infeliz.
Una canción: Bist Du bei mir, de J.S. Bach.
Un disco: Kindertotenlieder de Gustav Mahler en la grabación de Kathleen Ferrier y Bruno Walter.
Una película: Big Fish, de Tim Burton.
Una serie de televisión: Colombo. Me sé algunos de los diálogos en castellano, inglés y alemán. Es bálsamo para la mente.
Un cuadro: “Perro acostado en la nieve” de Franz Marc. Está en el museo Städel de Frankfurt. Cuando vivía allí lo visitaba una vez al mes.
Un equipo deportivo: El F.C. Barcelona femenino de fútbol.
Un plato para comer: Pasta.
Un plato para preparar: Pasta con sal, pimienta y aceite de oliva. Ese es mi nivel.
Una bebida: Café.
Un olor: El de los cítricos.
Una manía: ¡Tengo tantas! Pero como entiendo que aquí se trata de nombrar ítems positivos, descarto las molestas y me quedo con una que hasta tiene su lado práctico. Antes de empezar a escribir, controlo que todos los lápices, los que tengo sobre la mesa y los que guardo en el estuche del bolso, estén bien afilados.
Un amuleto: No tengo. Con las manías es bastante, solo me faltarían amuletos que llevar encima y la preocupación por perderlos.
Una figura histórica: Johannes Kepler, que no podía ver bien los astros porque era muy miope y, aun así, o tal vez por eso, fue capaz de describir los movimientos de los planetas alrededor del sol rompiendo con siglos de devoción a las esferas platónicas.
Una hora del día: La mañana.
Un sueño: Dormir.




Muchas gracias por empezar el año conmigo. Ha sido un gran placer responder el cuestionario.